miércoles, 23 de noviembre de 2011

Inside Job: Una crisis inevitable

Sin miedo a errar, se puede decir que Inside Jobs es uno de los mejores documentales jamás realizados. El trabajo de investigación, análisis, entrevistas y conclusiones que se realiza se puede calificar como inigualable.

Inside Job, que se puede traducir al español como “Trabajo confidencial”, trata con un enorme y merecido grado de crítica todos los aspectos que han llevado a Estados Unidos, y de la mano, a todo el mundo, a una crisis económica sin parangón desde el crack de Wall Street en 1929. Para ello está dividida en cinco partes, que analizan las causas que han llevado al hundimiento, su desarrollo, y las consecuencias.

Tras una magnífica introducción sobre cómo se inició la crisis en Islandia, se centra en la situación de los Estados Unidos. Se puede observar cómo se lleva fraguando esta crisis desde hace décadas, con la progresiva desregulación de los mercados, dando opción a las empresas financieras a tomar muchos más riesgos y de este modo, lucrarse de manera inigualable. Todo esto, dejando el mercado tambaleándose, superando crisis, cada una mayor que la anterior, hasta el gran estallido de hace tres años. Este estallido llegó cuando el llamado mercado de derivados de estas empresas financieras, fondos de inversión y bancos, se colapsó cuando las hipotecas subprime, con un altísimo riesgo de impago, se empezaron a firmar con una ascendiente celeridad hasta que reventaron.

¿Por qué explotaron este tipo de hipotecas? Muy sencillo, la agencias de rating, que tan de actualidad están con sus dudosas calificaciones a la deuda de los países europeos, le daban una nota a esos créditos de AAA, la máxima posible, a la altura de los Bonos del Estado. Por supuesto, esta calificación era dada tras recibir enormes sumas de dinero por parte de las entidades que los ofrecían, lo cual es suficientemente explícito sobre las maneras y fiabilidad de este tipo de agencias. Lo mismo ocurre con distintos y distinguidos economistas, que recibían millonadas por ensalzar las virtudes de sistemas en ruina como, por ejemplo, el islandés.

Es totalmente desesperanzador ver cómo se movían impunemente estos tiburones del dinero y los negocios entre sus empresas y los distintos gobiernos que han ido pasando por la Casa Blanca, la forma en la que movían los hilos y las leyes con el único fin de enriquecerse de espaldas a la opinión pública. Personajes como Alan Greenspan o Larry Summers que mientras ocupaban los más altos cargos en la economía norteamericana iban favoreciendo y “legalizando” su negocio a fuerza de destrozar la economía mundial. Y mucho más desalentador es que después de todo lo que ha pasado, algunos de los más importantes responsables de esto fueran contratados por un Obama desbordado para su gabinete económico. Por no hablar de su extremo cinismo a la hora de responder a la entrevista, los pocos que lo hicieron, lanzando balones fuera y directamente negando que la situación fuera tan mala antes del estallido y por supuesto, que fuera por culpa de su gestión.

Otro aspecto deleznable derivada de esta situación es cómo han salido todos estos economistas, ejecutivos de agencias de rating, fondos de inversión y bancos y demás instituciones del barro en el que estaban. Después de cobrar astronómicos sueldos por su “ejemplar” actuación, no solo no han sido castigados por ello sino que encima siguen lucrándose como si nada de esto hubiera ocurrido. Sin ir más lejos, el propio director de la película, Charles Ferguson, lo comentó a la hora de recoger el Oscar al Mejor Documental de 2011:

"Discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso está mal".

¿Y qué ocurre en las universidades, en las escuelas de empresarios? Más de lo mismo. Los profesores, o directamente adoctrinadores, como podrían también ser llamados, están metidos de lleno en esta corrupta red, recibiendo millones por parte de las distintas empresas para que reproduzcan la enseñanza que nos ha llevado a la crisis. Y esta forma de usar los mercados en su propio beneficio es la que inculcan de lleno en sus alumnos. Así, la enseñanza queda totalmente adulterada en favor del sistema.

En definitiva, los ciudadanos poco más que podemos asistir totalmente desvalidos a este espectáculo que va minando el bienestar de la mayoría mientras este grupo de incalificables personas lleva los hilos del mundo a su antojo. Las elecciones no sirven absolutamente para nada, ya que sea el presidente que sea, de izquierdas o derechas, Bush u Obama, Rubalcaba o Rajoy, todos siguen una única dirección, la que les marca ese abstracto ente que es el mercado. Todo está corrupto desde dentro. Y por desgracia, así seguirá.